martes, 8 de marzo de 2011

Día Internacional de la Mujer - Escrito por LIT-CI


¡Viva la revolución árabe!

¡Viva la lucha de todas las trabajadoras del mundo!

Saludamos las luchas de la mujeres trabajadoras de todo el mundo, en especial a las que han estado, y están siendo, protagonistas de la revolución árabe.

Los medios masivos de comunicación, cuando se refieren a las mujeres de estas regiones, siempre nos hablan de los terribles abusos que sufren: lapidación, mutilación genital. Pero nada nos dicen de la lucha que estas mujeres vienen desarrollando, desde hace mucho, en defensa de sus derechos. Hoy, al calor de la revolución, las vemos en toda su magnitud, participando en los enfrentamientos, no como una entidad separada, sino como compañeras de lucha de los hombres que se rebelan contra los regímenes totalitarios de Ben Alí, Mubarak y Gadafi.

Fue un grupo de mujeres las que comenzaron las protestar contra el régimen de Ben Alí. Estas mujeres, entre las cuales se puede mencionar a Radhia Nasrauoi (presidenta de la Asociación Tunecina de Lucha contra la Tortura), tuvieron que pagar su osadía con amenazas de muerte, persecuciones de la Policía Secreta e incluso acusaciones de sodomía, a partir de fotomontajes y videos fraguados que se pasaron por Internet.

Y en Egipto las mujeres estuvieron en las primeras filas durante el derrocamiento de Mubarak. Amel Said, una trabajadora egipcia explicó al periódico La Vanguardia de Barcelona, que su familia, (incluyendo a su marido) la instó a participar. Y dice que su esperanza es que “ahora las mujeres tendrán voz en los asuntos de Egipto”. Las mujeres egipcias permanecieron en las calles desde el primer minuto de la protesta. Las ancianas proveían de agua a los que sufrían los efectos del gas lacrimógeno. Las madres, esposas y hermanas sujetaban las pancartas, llevaban a sus hijos a las manifestaciones o preparaban alimentos. Codo con codo, junto a los hombres de su familia o a los compañeros de trabajo, conquistaron la Plaza de la Liberación y allí durmieron, se pasearon con sus hijos a hombros y gritaron sus demandas de democracia y libertad. Fueron las 3.000 mujeres trabajadoras de la mayor fábrica pública textil Hilaturas Misr, situada en Mahala, las que en diciembre de 2006 recorrieron toda la fábrica (24.000 trabajadores) para iniciar la primera gran huelga que despertó al movimiento obrero egipcio. Fue esa misma fábrica la que organizó la huelga del 6 de abril del 2008, que dio nombre al movimiento que inició las movilizaciones que han tumbado a Mubarak.

No es casual esta participación de las mujeres trabajadoras y pobres. Ellas, al igual que sus hermanas de occidente, sufren las consecuencias de las políticas capitalistas. “Yo pago 600 libras (80 euros) al mes de alquiler y cobro 300”, decía Umm Yasir, una empleada estatal de 33 años. Y agregaba que su esposo, también trabajador del Estado, ganaba lo mismo y con eso tenían que vivir ellos y sus tres hijos. Por eso, agregaba otra activista “vemos a muchas mujeres, islámicas o no, con velo o sin velo, uniéndose y ubicándose al frente de lo que pasa en la calle. Esta es la verdadera igualdad y nunca volveremos al punto de partida”.

“Sólo me siento segura cuando estoy en Tahrir (Plaza de la Liberación)”, decían muchas mujeres, “en estos días de revolución nadie nos tocado, ni acosado, nos sentimos una más” Y ese era un producto de la revolución, muy importante a destacar ya que no tiene nada que ver con la realidad cotidiana de estas mujeres. En Egipto, según un estudio del Centro Egipcio para los Derechos de las Mujeres, el 83 % de las mujeres locales y el 98% de las extranjeras son hostigadas sexualmente y hay un caso de abuso sexual o violación cada 30 minutos, ocasionando 20 mil víctimas al año.

Estas mujeres que vienen soportando siglos de opresión nos están dando un gran ejemplo. Pero no son las únicas que están en la lucha. Mujeres trabajadoras y jóvenes estudiantes de Francia, Grecia, España, Italia, Portugal, Inglaterra participan activamente de luchas de resistencia que sacuden al viejo continente. Las vemos peleando por empleo, salario, condiciones de trabajo y defensa de los derechos humanos en los países latinoamericanos, Cuba incluida. Y son protagonistas también, del despertar del proletariado yanqui, como se ve en las movilizaciones de Wisconsin.

La mujer y la crisis capitalista.

La crisis que tiene su epicentro en Europa y EE.UU., golpea especialmente a los sectores más frágiles del proletariado, las mujeres y los inmigrantes.

Los recortes en la salud y educación, hace que suba el desempleo en las mujeres, las que además sufren la rebaja de los servicios destinados a la maternidad. Una situación parecida se da en los EE.UU., donde la mujer ocupa la mayoría de los puestos de trabajo en la educación y donde la Secretaría de Educación, en el 2010, estimaba que los cortes del presupuesto ponían en peligro cerca de 300 mil puestos de trabajo en las escuelas públicas. Y esto se tiene que ver en el marco de que cerca de un tercio de las mujeres trabajadoras norteamericanas son jefes de familia.

Y esta realidad se hace aún más grave cuando se trata de la mujer inmigrante, Ella es discriminada como trabajadora, como mujer y como inmigrante. Las leyes de inmigración convierte la vida de los inmigrantes, hombres y mujeres, en un infierno. La conocida como la “Ley de la vergüenza” aprobada por la Comisión Europea en junio del 2008, permite encarcelar al inmigrante sin papeles durante 18 meses

Una denuncia de Médicos sin Fronteras saca a la luz la violencia sexual sufrida por mujeres subsaharianas, detenidas en Marruecos cuando intentaban llegar a Europa. Entre mayo de 2009 y enero de 2010, una de cada tres mujeres atendidas por Médicos Sin Frontera, en Rabat y Casablanca, admitió haber sufrido uno o varios ataques sexuales, estando fuera de su país de origen. El documento de denuncia concluye diciendo que: “el uso de la violencia sexual se convierte así en una de las prácticas violentas más habituales contra la mujer en el marco del fenómeno migratorio.

El aumento de la violencia contra la mujer

La crisis económica, el desempleo, la falta de perspectivas, agudiza la violencia contra la mujer. El estudio ¿La crisis invisible?, rebela el aumento de víctimas de violencia doméstica en Bulgaria, Estonia, Irlanda, Holanda, Escocia, Rumania y Eslovaquia; aumento del tráfico de mujeres en Alemania, Hungría y Reino Unido, y un aumento de la prostitución y de ataque a prostitutas en Alemania y Reino Unido.

En Portugal, en 2010, murieron 43 mujeres víctimas de violencia doméstica. En Francia una mujer es asesinada cada tres días en casos de violencia doméstica. En Italia se estima que 6,7% de las mujeres sufrieron violencia física y sexual a lo largo de su vida.
Estos números crecen en los países latinoamericanos. En el Brasil cada 15 segundos una mujer es víctima de la violencia y existe una tasa de 3,9 mujeres asesinadas cada 100 mil habitantes. En El Salvador esa tasa sube a 12,7. Esa violencia aumenta cuando se trata de mujeres lesbianas y mujeres indígenas que sufren abusos y ataques sexuales por parte de militares, contrabandistas y traficantes.

Y la mayor violencia viene de parte de los estados latinoamericanos que, al seguirse negando a legalizar el aborto, condenan a la muerte o a la mutilación a una enorme cantidad de jóvenes mujeres trabajadoras y pobres.

¿Por qué luchan la mujeres?

Millones de mujeres mueren cada día víctima de la violencia doméstica, de abortos clandestinos, de violaciones, de hambre y miseria. Millones de trabajadoras sufren discriminación laboral, reciben menor salario por igual trabajo, sufren acoso sexual, son despedidas sin piedad cuando quedan embarazadas. Millones de mujeres se vuelven parias porque no tienen estudio, ni trabajo, muchas ni siquiera documentos.

Contra esa realidad luchan las mujeres. Por eso participan en la revolución árabe, en la resistencia europea, en las diferentes luchas de los trabajadores y pobres de Latinoamérica.

Desde la LIT-CI hacemos llegar nuestra solidaridad a las mujeres árabes y a todas las trabajadoras que están enfrentando las políticas capitalistas y peleando por sus derechos democráticos, como la legalización del aborto.

Esas luchas son muy importantes y extremadamente necesarias. Pero no son suficientes. Para lograr la verdadera liberación de la mujer, es necesario acabar con esta sociedad en la que unos pocos viven de la explotación a las grandes mayorías. Debemos reemplazar esta sociedad injusta por una igualitaria y solidaria, la sociedad socialista que sólo podremos comenzar a construir a partir de que los trabajadores (hombres y mujeres) tomen el poder político en todos los países del mundo y derroten definitivamente al imperialismo.

Desde la LIT-CI llamamos a todas las trabajadoras, a las jóvenes estudiantes, a las mujeres pobres de la ciudad y del campo, a sumarse a la lucha por esa nueva sociedad y a la tarea de construir la dirección revolucionaria mundial que nos permita lograr ese objetivo.

Secretaría Internacional de la Mujer

Liga Internacional de los Trabajadores - IV Internacional

8 de marzo de 2011

Fuente: www.litci.org

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