sábado, 13 de marzo de 2010

¡Fuera ingleses de las Malvinas!


¡Fuera ingleses de las Malvinas!

La dictadura y Malvinas

El movimiento obrero comenzaba a enfrentar a la dictadura y los ataques patronales, mientras la economía entraba en crisis. El 30 de marzo de 1982 la CGT convocó a una movilización a Plaza de Mayo, que fue fue violentamente reprimida.

Pero los trabajadores estaban perdiendo el miedo. El grito de «Se va a acabar, la dictadura militar» era signo de los nuevos tiempos. El radical Ricardo Balbín olfateó el fin de la dictadura y fundó la Multipartidaria entre los partidos tradicionales para preparar una salida política y prevenir el estallido.

Intentando desviar hacia los ingleses el odio del pueblo, y creyendo que Norteamérica lo apoyaría, el 2 de abril, Galtieri despierta a la Argentina con la noticia de la invasión a Malvinas. En los primeros momentos los obreros que fueron vanguardia el 30 de marzo, como los del SMATA, tienen un gran desconcierto. Sin embargo, la alegría comienza a ganar paulatinamente amplios sectores de masas.

Las posiciones ante la guerra

Los piratas ingleses con sus socios norteamericanos (que lo apoyaron con logística avanzada para escarmentar a un país semicolonial que se atrevía a desafiarlos), se lanzan militarmente a recuperar las islas, y sus aliados europeos los apoyan incondicionalmente decretando el boicot económico a la Argentina.

En nuestro país y toda Latinoamérica se abre una movilización antimperialista revolucionaria.

Estaban dadas las condiciones para derrotar a los ingleses a partir de esa unidad, profundizando el enfrentamiento, expropiando a los capitales ingleses en nuestro país y dejando de pagar la deuda externa. Pero la dictadura no tenía la voluntad de seguir adelante. Mientras Galtieri retrocedía, la Tatcher mandaba hundir el Crucero General Belgrano fuera de la zona bélica, asesinando cientos de argentinos.

Para frenar la movilización, la dictadura apela al Papa Juan Pablo II, que previo paso por Inglaterra, viene a la Argentina con el objetivo de que nos arrodillemos ante el imperialismo.

La guerra puso a prueba al conjunto de los partidos políticos. En Palabra Socialista Nº 40 del 20/06/82 (periódico del PST, sección argentina de la LIT, del cual el FOS se considera continuador) escribimos: «apenas iniciado el conflicto poco después del 2 de abril el Dr. Contin, máximo dirigente del radicalismo, dijo una frase que retrataría por anticipado la actuación de la UCR y, también, de la Multipartidaria: ‘Es la hora de los grandes silencios’... Pero el caso más notable ha sido el del movimiento nacional peronista que se reivindica así mismo como movimiento nacional y nacionalista... conserva influencia sobre millones de trabajadores y ciudadanos argentinos, cuyos sentimientos antiimperialistas son indiscutibles... entonces tendría que haber sido la hora del peronismo... podría haber movilizado a millones de compañeros para intentar imponer las medidas necesarias para imponer la victoria. Hizo poco y nada. Esto fue de graves consecuencias por la posición dirigente que el justicialismo conservaba en las organizaciones gremiales.» Mientras el PC, en medio de la guerra, llamaba a la paz, el PO concurrió a la movilización que recibió al Papa de la derrota. Un volante histórico del PST exhortaba a las masas a no concurrir a la movilización. Levantar una política para derrotar al imperialismo fue una tarea que el PST emprendió en soledad.

La «desmalvinizacion»

En Malvinas, hubo héroes que lucharon y murieron por la patria, pero también traidores. La Junta Militar y los jefes genocidas fueron los primeros en rendirse o escapar, como Astiz. Sólo eran «valientes » para secuestrar y asesinar obreros, estudiantes, monjas y madres de Plaza de Mayo, pero se rindieron sin combatir ante los ingleses, y solo merecen la cárcel y el desprecio.

La Junta eligió la derrota como mal menor. En eso representaron cabalmente a la decadente clase capitalista argentina que apoyó el genocidio, que colocó sus capitales en la timba financiera y conformó la estafa de la deuda externa.

Claudicaron, temerosos ante un proceso de masas antiimperialista que podía pasarlos por encima hasta recuperar no solo las Islas, sino todas las «Malvinas» internas: las multinacionales, las estancias, los bancos.

Los militares no estuvieron solos. Los partidos patronales, el PJ y la UCR, los secundaron, igual que la Iglesia. La burocracia sindical de la CGT, en los dos sectores que estaba dividida, acompañó esta capitulación.

Utilizando el legítimo odio a la dictadura, Alfonsín, Menem, De la Rúa, Duhalde, Kirchner y Cristina, han intentado convencer al pueblo argentino de que nunca se debió enfrentar al imperialismo y que es imposible hacerlo. Que tenemos que pagarle la deuda hasta el infinito y aceptar todas sus imposiciones. Ante esta sumisión, los piratas avanzan sobre nuestro petróleo.


Donde se cruzan los intereses argentinos y británicos

Desde el lunes 22 se encuentra en nuestras Malvinas la plataforma Ocean Guardián que la empresa Desiré Petroleum contrató para explorar petróleo. Frente a este nuevo despojo a nuestra integridad territorial, el gobierno argentino elevó “su más enérgica” e inconsecuente “protesta”.

Pero esta política, compartida con la “oposición bipartidista”, no parece ser casual. Una pista la encontramos en las palabras del canciller británico David Miliband, quien manifestó “su confianza en que ambos países mantendrán un diálogo diplomático en relación al problema sobre la exploración petrolera y gasífera en el Atlántico Sur”, y sostuvo: “Pienso que el gobierno argentino tiene más áreas para cooperar con el Reino Unido que para disentir”.

¿Cuales son esas “áreas”? ¿Dónde se entrecruzan los intereses argentinos y británicos?

El 16 de octubre de 2009, poco después de haber adquirido las acciones de Desire Petroleum, el Barclays Capital Inc. presentó al Estado Nacional una propuesta para la reapertura del canje de la deuda. Tan solo seis días después, por Resolución 267/2009 el ministro de Economía Amado Boudou designó a Barclays como “Coordinador Global” en la reestructuración de la deuda, con la colaboración del Citibank y Deustche Bank.

Condición de estos bancos fue que se pusieran las reservas del Banco Central como garantía del pago de la deuda en ese proceso de reestructuración. Si el propio gobierno de los K opera con el mismo banco de los que roban nuestro petróleo, ¿qué pelea seria podemos dar?


De rodillas ante Hillary

Hillary Clinton y la presidenta se reunieron en Buenos Aires en una “cálida y cordial” entrevista, donde avanzaron en acuerdos para resolver los grandes problemas del país... en beneficio de Estados Unidos y sus amigos: el FMI e Inglaterra.

Cristina se calló bien la boca sobre Honduras. Y juntas celebraron la colaboración de las respectivas Fuerzas Armadas para invadir Haití.

Cristina se llevó de la reunión un aval a su política de pagar la deuda con fondos del Banco Central. Hillary dijo: “Argentina hizo un gran progreso. Hoy la relación de su deuda con su PBI es aún mejor que la de Estados Unidos. Como sea que lo estén haciendo, funciona”. ¡Cómo no va a avalarlo, si se paga puntual y religiosamente la deuda con los ahorros que vienen del esfuerzo de los trabajadores de nuestro país y del saqueo de nuestras riquezas!

La presidenta pidió a la canciller norteamericana su mediación en el diferendo con Inglaterra alrededor de la explotación petrolera de nuestras Malvinas. Es decir, pidió a los mismos cómplices de los piratas británicos, los que les facilitaron tecnología y logística para que hundieran el Belgrano y vencieran en la guerra de Malvinas, que intercedan. ¡Ya sabemos a favor de quien estará Estados Unidos!

Es tan grande la sumisión de la presidenta a la representante yanqui que salieron sonriendo, como si hubieran logrado grandes avances para nuestro país, cuando en realidad la visitante se llevó el pago al FMI de 6.569 millones de dólares “cash” y el compromiso de que Argentina seguirá insistiendo por Malvinas con palabras, mientras los ingleses se llevan nuestro petróleo.

Fuente: Lucha Socialista, 197, 3 de Marzo de 2010

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